Antes de elegir un trípode, conviene pensar qué tipo de fotos tomamos y cuál es el modelo que mejor se adaptará a nuestras necesidades. 

Si después de pensar esto descubrimos que hacemos todo tipo de fotos, desde estudio a macrofotografía, pasando por retrato y arquitectura, nuestra opción es, sin duda, la serie Versatile de Benro.

 

La característica más llamativa de este trípode es que podemos descentrar la columna central y moverla a nuestro antojo, pudiendo llegar a colocarla paralela al suelo y rotarla 360º.

Si a esto sumamos que podemos abrir las patas de forma independiente hasta 180º, veremos que es un trípode que nos facilita mucho conseguir tomas bajas o aproximarnos con comodidad a cualquier sujeto. 

La columna central incorpora un gancho para contrapesos, imprescindible para los días de viento o cuando el trípode está dentro del agua.

 

La máxima extensión del trípode es de 157,5 cm y su medida plegado es de solo 50,6 cm, gracias a las cuatro extensiones de sus robustas patas.

El trípode soporta, en cualquier posición, una carga máxima de 6 kg, peso más que suficiente para una réflex con un 70-200 mm, por ejemplo. 

Si tenemos en cuenta todas estas prestaciones, sorprende su escaso peso, que en su versión de aluminio es de tan solo 1,79 kg, lo que le convierte en muy práctico de transportar.

 El acabado es impecable, como en todos los productos de la marca. Podemos extender y bloquear cada pata con una sola mano, los cierres son seguros y duraderos, y podemos adoptar cualquier posición del trípode en cuestión de segundos. 

Una de las patas está forrada en espuma de alta densidad, podemos elegir el remate de las patas dependiendo del tipo de suelo (se distribuye de goma y de clavos), e incluye una abrazadera pasacables, muy práctica en estudio o cuando usamos un disparador por cable y una resistente y práctica bolsa de transporte.

 

En definitiva, una gran opción para aquellos que disfrutan de varias especialidades fotográficas.